Por: Nicolás Gómez Arenas
Acá no hay justicia porque a nadie le interesa por eso, no hay justicia para nadie, porque si la hay para unos, tendría que haber justicia para todos, es por eso, que es mejor que todo fracase. Como lo explicó magistralmente Álvaro Gómez días antes de su muerte, el ‘régimen’ es en esencia, un conjunto de complicidades y un pacto integral de impunidad.
La ley y las autoridades nunca han hecho su trabajo con la intención de acertar. Entonces, cuando necesitan acertar, no lo logran. Hacer bien las cosas es un compromiso de vida, que se logra con disciplina, práctica y procedimiento.
Tan escasa es la justicia que, cuando por presión social o mandato legal, nuestro aparato de investigación criminal la aplica, generalmente fracasa vergonzosamente.
En Colombia, les costó un esfuerzo monumental impartir justicia a una ‘youtuber’ que agarraron en flagrancia. Ahora, sueltan a presuntos terroristas responsables del grave atentado al Centro Comercial Andino en Bogotá por “vencimiento de términos”, y sale el fiscal del caso a decirnos ¡tranquilos! ya presenté un recurso de apelación al juez. ¡Que incompetencia! Tanto del fiscal como del juez que se dejaron ganar de una comitiva de abogados que so pretexto de garantías de sus representados, no brindan defensa sino garantizan impunidad. Parecido al escaso accionar de la JEP, donde confieren absoluciones a criminales de lesa humanidad como si fueran dulces en Halloween.
¡Ah!, pero en contraste, opera de bien el circuito penal de Bogotá cuando se trata de proteger la honra y dignidad del ex-director del DAS de Ernesto Samper, como bien lo puede atestiguar el cuasi arrestado periodista Juan Carlos Pastrana, quien se atrevió valientemente a cuestionar la posible desaparición de material probatorio vital para la investigación del magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado, ahí si opera ágil y en términos la judicatura, no así para castigar a los responsables de la pérdida de vidas de civiles inocentes, asesinados en un atentado, lo que, hoy en día, denomina la JEP con beneplácito un objetivo ‘militar’ (Centro Comercial Andino).
En un país, que ha alcanzado el 97% de impunidad en homicidio, donde muchos de ellos ni si quiera llegan a ser investigados y reina el delito. Colombia, estadísticamente hablando, le garantiza impunidad a aquel que quiera delinquir. Pero esto no es casual. Al revés, es un propósito del ‘régimen’ que denunciaba Álvaro y que lo mató.
Ese mismo ‘régimen’ que impide que se cuestione al señor Bejarano como ex funcionario público, o que logra que Santos sea el único presidente del continente que no ha sido investigado por los sobornos de Odebrecht ¿será el mismo que desmaya y patalea cuando vinculan al gobernador Gaviria?. Aquel régimen, que ha logrado pasar impune el asesinato de un gran demócrata del siglo XX ¿será el mismo que luego congratula a Samper por sus desvaríos en Unasur o en el Grupo de Puebla? ¿Es ese mismo régimen que ha sido la principal talanquera del desarrollo de nuestro país, alimentado por la corrupción, la narcocorupción e incompetencia del Estado?.
¿Se refundirá la justicia para los terroristas del Andino?. Pero debería imponerse a los abogados, jueces y fiscales que permiten la impunidad, con abusos de una lado y omisiones del otro.
