Un «activista» en pañales, tal cual.

Por: Camila Pinto Moncada

“[..] lo que dice Greta no es nuevo. Hoy cobra relevancia en los medios de comunicación porque viene del mundo europeo y cumple con ciertos cánones que son procesables por los medios. Lo que dice Greta es lo que ha dicho también el pueblo mapuche y los pueblos indígenas en Latinoamérica desde hace más de 200 años.”

– Diego Ibañez, diputado chileno

El discurso de Greta Thunberg es repetitivo y manipulado, pero éste ya ha sido criticado, venerado, cuestionado y alabado por diferentes medios, lideres mundiales, mandatarios de dife rentes países y organizaciones a lo largo y ancho de ese planeta que esta jovencita tanto reclama. A veces ignoramos o simplemente desconocemos de manera salvaje los ejemplos nacionales dentro del ejercicio del “activismo juvenil ambiental”, si, tal cual, entre comillas, o no nos tomamos el trabajo de analizar los fenómenos masivos que tenemos en frente y nos dedicamos a celebrar, elogia, ensalzar, engrandecer, magnificar, canonizar y enaltecer los eventos primer mundistas. (¿Quedó clara la idea o necesitamos más verbos derivados del fanatismo para entender?)

Hablemos de nuestro mayor representante a nivel nacional en esta categoría de protesta, y cuando uso la palabra mayor no hago alusión alguna a su edad o tamaño, todo lo contrario: el señorito Francisco Javier Vera Manzanares. Y por favor, entiéndanme bien, cuando hablo de un señorito no lo hago buscando ofender a nadie ni mucho menos, pero señor no es, tiene escasos diez años y ya anda publicando videos en sus redes sociales criticando al capitalismo en lo que el mismo llama como “su etapa depredadora”, ¡Dios mío! Ni yo misma sé clasificar y diferenciar las escuelas económicas, mucho menos sabré que es el capitalismo. Una de dos, o este niño ya terminó el bachillerato exitosamente y está cursando cuarto semestre de economía o no tiene ni la más mínima idea de lo que está hablando. Este personaje no solo critica al capitalismo salvaje, sino que además afirma que este movimiento ha afectado su vida personal, ya que ha tenido que tomar las riendas de lo que el llama “fraides for fuitu” (para los de poco inglés “Fridays For Future”, el movimiento que la ambientalista, filántropa, científica, politóloga, lideresa social, ecóloga y economista Greta Thunberg creó) en Colombia y gracias a esto a podido construir su propio movimiento ambientalista “Guardianes Por La Vida”. Lo que busca el proyecto del que Vera tanto nos habla es llevar niños que apenas están cursando los primeros años de primaria a lugares públicos de alta relevancia social y política, con carteles hechos por ellos mismos donde la mala ortografía nunca falta, para protestar por un futuro mejor. Suena fascinante si logramos acomodarlo y romantizarlo como cada ser blando de este país, pero miremos esto más allá. ¿Qué piden? Un futuro mejor. ¿Cómo piensan lograrlo? Exigiendo que los políticos legislen para la vida. ¿Qué significa “legislar para la vida” para ellos? Lograr la prohibición definitiva del fracking, del testeo animal, de los plásticos de un solo uso y el maltrato animal. Esto último no lo propongo yo, lo dijo el mismo Vera en una Sesión Plenaria del Senado de la República. Hay varias cosas importantes por recalcar: 1) Si, le tengo envidia al hombrecín aquel por poder haber ido a hablar al Congreso antes que yo. 2) El Senado siempre ha parecido un jardín infantil así que ni se molesten en tratar de insultarlo con una afirmación de este tipo porque él sí se presenta a las Sesiones Plenarias y seguro sabe más de lo que dice, que el resto de los senadores sobre sus propios discursos. 3) Este diminuto sujeto no tiene ni la más mínima idea de lo que está hablando, y sí, si se tiene en cuenta el punto anterior podemos notar como estoy criticando a los senadores con éste también, como dirían, dos pájaros de un solo tiro. Perdón, perdón, me disculpo con los animalistas por lo anterior, me gustan los pájaros, lo admito, sobre todo los de la Chispita Roja.

Los niños como Vera están siendo manipulados, ¿así o más claro? Son autómatas que repiten los discursos de políticos fracasados que encontraron cierto amarillismo en los niños activistas y ambientalistas. No solo es Vera, no solo es Thunberg, son todos los niños y jóvenes que llegan a sus casas después del colegio afirmando que quieren ser veganos, porque está de moda, claro, pero se bañan durante media hora con agua hirviendo y posterior a eso, se ponen unos jeans que durante su ciclo de uso gastan más de 11500 litros de agua. Definitivamente necesitamos cambiar, necesitamos velar por un planeta mejor, o por lo menos tratar de mantener éste. Si, yo también soy joven y estoy preocupada por mi futuro y por el de las siguientes generaciones, pero poner a infantes a hablar acerca del ambientalismo con mil mensajes políticos ocultos no es la forma. Hasta al cuidado de nuestro planeta lo estamos polarizando, el ser humano nunca me termina de sorprender. Pero lo confieso, prefiero una juventud de los 2000s donde esté de moda ser vegano, reciclar y levantarse contra el gobierno de formas pacíficas que una juventud como la de los “baby boomers”, nacidos en los 50s y 60s y la cual podemos clasificar como la generación de los precursores del consumo masivo de drogas, donde los excesos jugaron un gran rol. Prefiero que los jóvenes ingieran lechuga a que hagan esta misma acción con marihuana. Pero por favor, tengamos en cuenta las famosas palabras de la misma Thunberg: “Me han robado mis sueños y mi infancia con sus palabras vacías. […] ¿Cómo se atreven?”, y dejemos de maximizar discursos sin sentido y las palabras vacías de productos prefabricados como Thunberg y Vera y dejemos de robarles esos sueños y esa juventud que tanto reclaman.

No se quiere justicia

Por: Nicolás Gómez Arenas

Acá no hay justicia porque a nadie le interesa por eso, no hay justicia para nadie, porque si la hay para unos, tendría que haber justicia para todos, es por eso, que es mejor que todo fracase. Como lo explicó magistralmente Álvaro Gómez días antes de su muerte, el ‘régimen’ es en esencia, un conjunto de complicidades y un pacto integral de impunidad. 

La ley y las autoridades nunca han hecho su trabajo con la intención de acertar. Entonces, cuando necesitan acertar, no lo logran. Hacer bien las cosas es un compromiso de vida, que se logra con disciplina, práctica y procedimiento. 

Tan escasa es la justicia que, cuando por presión social o mandato legal, nuestro aparato de investigación criminal la aplica, generalmente fracasa vergonzosamente. 

En Colombia, les costó un esfuerzo monumental impartir justicia a una ‘youtuber’ que agarraron en flagrancia. Ahora, sueltan a presuntos terroristas responsables del grave atentado al Centro Comercial Andino en Bogotá por “vencimiento de términos”, y sale el fiscal del caso a decirnos ¡tranquilos! ya presenté un recurso de apelación al juez. ¡Que incompetencia! Tanto del fiscal como del juez que se dejaron ganar de una comitiva de abogados que so pretexto de garantías de sus representados, no brindan defensa sino garantizan impunidad. Parecido al escaso accionar de la JEP, donde confieren absoluciones a criminales de lesa humanidad como si fueran dulces en Halloween.

¡Ah!, pero en contraste, opera de bien el circuito penal de Bogotá cuando se trata de proteger la honra y dignidad del ex-director del DAS de Ernesto Samper, como bien lo puede atestiguar el cuasi arrestado periodista Juan Carlos Pastrana, quien se atrevió valientemente a cuestionar la posible desaparición de material probatorio vital para la investigación del magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado, ahí si opera ágil y en términos la judicatura, no así para castigar a los responsables de la pérdida de vidas de civiles inocentes, asesinados en un atentado, lo que, hoy en día, denomina la JEP con beneplácito un objetivo ‘militar’ (Centro Comercial Andino).

En un país, que ha alcanzado el 97% de impunidad en homicidio, donde muchos de ellos ni si quiera llegan a ser investigados y reina el delito. Colombia, estadísticamente hablando, le garantiza impunidad a aquel que quiera delinquir. Pero esto no es casual. Al revés, es un propósito del ‘régimen’ que denunciaba Álvaro y que lo mató.

Ese mismo ‘régimen’ que impide que se cuestione al señor Bejarano como ex funcionario público, o que logra que Santos sea el único presidente del continente que no ha sido investigado por los sobornos de Odebrecht ¿será el mismo que desmaya y patalea cuando vinculan al gobernador Gaviria?. Aquel régimen, que ha logrado pasar impune el asesinato de un gran demócrata del siglo XX ¿será el mismo que luego congratula a Samper por sus desvaríos en Unasur o en el Grupo de Puebla? ¿Es ese mismo régimen que ha sido la principal talanquera del desarrollo de nuestro país, alimentado por la corrupción, la narcocorupción e incompetencia del Estado?.

¿Se refundirá la justicia para los terroristas del Andino?. Pero debería imponerse a los abogados, jueces y fiscales que permiten la impunidad, con abusos de una lado y omisiones del otro.